Consecuencias psicológicas de la cuarentena por coronavirus

Consecuencias psicológicas de la cuarentena por coronavirus

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La inminente llegada del coronavirus COVID-19/SARS-CoV-2 ha traído consigo grandes  consecuencias que eran inimaginables antes de que todo esto pudiera suceder.

Desde En Madrid Psicólogos nos gustaría poder compartir las recientes investigaciones y conclusiones a las que como psicólogos podemos llegar, sobre las consecuencias psicológicas de todo lo que estamos viviendo en la actualidad referente al Covid-19.

Con el fin de frenar la pandemia, una de las medidas adoptadas en muchos países ha sido el denominado AISLAMIENTO SOCIAL. Confinamiento, cuarentena, frenar la curva… son algunas de las expresiones que durante muchos días hemos estado escuchando y que se han convertido  en un nuevo “estilo de vida” para la mayor parte de los individuos del planeta, ya que somos muchos los que hemos y estamos viviendo esta situación.

Ni en nuestros peores sueños podíamos llegar a imaginar (al menos no la gran mayoría) lo que este diminuto virus podría llegar a generar, pero no solo a nivel físico, generando la muerte de muchas personas, sino en nuestra identidad, nuestra psique y nuestro día a día.

El cierre de establecimientos, negocios, inicio del teletrabajo, compras a través de internet de alimentos y servicios de primera necesidad, salir para únicamente comprar, sacar al perro, personas trabajando para poder cubrir nuestras necesidades más inmediatas, niños en casa, calles desiertas, aplausos a las 20h… un cambio de vida que surge de la noche a la mañana prácticamente.

En este artículo me gustaría compartir los recientes estudios con respecto al impacto psicológico que la cuarentena y el confinamiento por el coronavirus puede generar a nivel social y personal.

Uno de los principales estudios a los que tenemos acceso en la actualidad y que conforman evidencia científica es el que la revista THE LANCET ha compartido recientemente llevado a cabo por investigadores de Reino Unido, “The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapide review of the evidence.”

La cuarentena trae consigo un cambio vital pero también las decisiones tomadas durante ese cambio, determinarán el impacto posterior cuando todo esto termine.

El Covid-19 y las medidas adoptadas para frenarlo nos ha obligado a separarnos de personas importantes de nuestra vida. Amigos, familiares, compañeros de trabajo, personas con las que compartíamos nuestro día a día.

La pérdida de libertad a la que siempre hemos estado acostumbrados, donde el salir, entrar, movernos, desplazarnos, hacer lo que sintiésemos y decidiésemos, de la noche a la mañana se ve bloqueado, impidiendo vivir con plena decisión y libertad lo que conocíamos en ese momento como vida.

El cambiar nuestro ritmo, costumbres, rutinas, y acciones son otras de las consecuencias de esta situación tan abrumadora.

Sanitarios trabajando en condiciones extremas, sin recursos y en muchos casos exponiendo su propia salud y sobretodo, acompañando a enfermos en un momento tremendamente sensible.

Pero si hay algo que marca también todo esto, es la pérdida de seres queridos, de conocidos, de familiares y amigos que tras padecer los síntomas de este virus, nos dejan de una forma aún más dolorosa, solos, sin nuestra compañía, sin poder acompañarles en sus últimos momentos, sin velarles y sin poder cerrar emocionalmente mediante los rituales que nos ayudan a procesar la pérdida, el duelo.

La incertidumbre de no saber cómo se desarrollará todo, la falta de información de la propia situación, el estado de la epidemia, la dificultad de adaptación, son otras de las consecuencias que trae la pandemia.

Los autores del estudio consideran fundamental sopesar los beneficios potenciales de la cuarentena frente a los costes psicológicos, indicando la importancia de reducir cuanto más los efectos negativos asociados a ella.

Los autores de este estudio ( Brooks, S.K., Webster, R.K., Smith, L.E., Woodland, L., Wessely, S., Greenberg, N., Rubin, G.J. (2020). ) realizaron una síntesis de toda la evidencia científica llevada a cabo sobre el impacto psicológico de la cuarentena y los posibles efectos y consecuencias para la salud mental y bienestar psicológico y aquellos factores de protección asociados a ésta.

Fueron revisados 3.166 documentos de evidencia siendo 24 los incluidos en este último.

Es fundamental contar con estos datos, puesto que son los principales predictores de las consecuencias que estamos viviendo y llegaremos a vivir durante y posteriormente al confinamiento por coronavirus COVID-19.

 

 

Resumen de las consecuencias psicológicas de la cuarentena en dichos estudios previos:

Las personas que han experimentado la cuarentena tienen mayor vulnerabilidad y riesgo de padecer insomnio, irritabilidad, agotamiento, desapego, ansiedad, deterioro del desempeño laboral, rechazo, aversión o renuncia al trabajo, falta de concentración e indecisión, siendo el trastorno por estrés agudo una de las principales consecuencias.

Trastornos emocionales, depresión, estrés, bajo estado de ánimo, ansiedad, síntomas de estrés post traumático, ira, irritabilidad, agotamiento emocional son otros de los síntomas con alta prevalencia en las personas en cuarentena.

Otra población sometida a estudio fueron las personas en cuarentena por haber estado en contacto con alguna otra persona positiva en coronavirus. Las consecuencias y síntomas percibidos por estos fueron: temor, tristeza, culpa, nerviosismo y tan solo algunas personas informaban de haber sentido felicidad y alivio.

Por otro lado, las familias e hijos son población significativamente vulnerable. Los padres refirieron sentir determinadas emociones que cumplen con criterios diagnósticos relacionados con trauma y los pequeños, los niños tuvieron puntuaciones significativamente altas en estrés postraumático cuatro veces más alta que los que no estuvieron en cuarentena.

Se encontraron consecuencias, incluso 3 años después de la cuarentena, en empleados y empleadas de hospitales, tales como depresión y trastorno de estrés postraumático.

Aquellas personas que presentaban previamente problemas de salud mental, desarrollaron sintomatología ansiosa e irritabilidad hasta 4-6 meses tras la cuarentena.

Las conductas asociadas a evitación tales como rehuir a personas que tosieran o estornudasen, lugares cerrados e incluso espacios públicos con confluencia de personas eran evitados hasta varias semanas después. Los sanitarios incluso llegaban a minimizar el contacto directo con pacientes, siendo muchos los que se ausentaban durante semanas del trabajo.

Los trastornos asociados a la obsesión y compulsión con rituales de limpieza tales como limpieza de manos constante y evitación de lugares con numero amplio de personas, persistía en un alto grado de población incluso meses después de la cuarentena.

Los sanitarios puestos en cuarentena  fueron los que presentaron síntomas de mayor gravedad: trastorno de estrés postraumático, sentimiento de estigmatización, mayores conductas de evitación, miedo, bajada en ingresos y pérdidas, culpa, impotencia, aislamiento, sentimientos de enfado, tristeza, soledad, preocupación, nerviosismo, preocupaciones con respecto a pensar que estaban contagiados y podían llegar a contagiar a otros y mayor sentimiento de infelicidad.

Por otro lado, el reciente estudio nos proporciona información valiosísima acerca de cuales son los principales estresores durante la cuarentena, sirviendo por ello como predictores en la actualidad.

  •  Duración: La salud mental empeorará a mayor tiempo en cuarentena, aumentando los síntomas asociados a estrés postraumático, evitación e ira.
  •  Miedo al contagio y estar infectado: El miedo a estar contagiado y sobretodo, poder contagiar a la familia, el poder padecer y experimentar cualquier síntoma asociado a la enfermedad aumenta en personas en cuarentena, siendo en embarazadas y personas con niños pequeños los que presentan mayor temor.
  •  Frustración y aburrimiento: la pérdida de contacto social, de nuestra rutina,  y el propio contacto físico de nuestro día a día genera numerosas consecuencias como aburrimiento, frustración, angustia, y sensación de desconexión con el mundo.
  •  Información inadecuada: La falta de información concreta sobre el verdadero riesgo del virus, sobre los pasos a seguir frente a éste o nuestro comportamiento en el tiempo, la información contradictoria, escasa o excesiva pero sin información veraz, crea gran confusión en los individuos. Este hecho lleva a las personas a ponerse en escenarios catastróficos.
  • Suministros inadecuados: en muchos casos, un alto número de la población en cuarentena no llega a tener suministros adecuados para cubrir sus necesidades básicas, tales como comida, ropa, agua… generando muchísima frustración, ansiedad, enfado que perduran entre 4 y 6 meses tras la cuarentena.
  • No recibir atención médica:  En algunos casos la atención médica es escasa generando ansiedad , preocupación, miedo y preocupación en la población afectada.

Por último, en el presente estudio también se valoraron los estresores post cuarentena, siendo principalmente dos:

  •  Economía: El hecho de permanecer confinados y en cuarentena supone para los individuos tener que paralizar su trabajo y por ello la bajada y pérdida como consecuencia de sus ingresos.  No se puede elaborar un plan previo para afrontarlo puesto que es algo inminente y sin control anticipatorio. Esta situación genera gran angustia donde la economía es la mayor preocupación generando trastornos psicológicos como ansiedad y fuerte ira hasta varios meses tras la cuarentena.

Las personas autónomas o con menores ingresos son los más afectados psicológicamente acentuando el estrés postraumático, la depresión y la ansiedad.

  • Estigma: en la evidencia científica encontrada cabe resaltar que las personas que estuvieron en cuarentena debido a la infección fueron evitadas socialmente, recibiendo un trato de miedo, suspicacia, retirando encuentros sociales…

Los trastornos mentales tales como depresión, estrés postraumático, ansiedad, trastorno bipolar y esquizofrenia se estima que la prevalencia será altísima tras el confinamiento.

Como hemos podido observar estos estudios nos facilitan el conocer las consecuencias directas del confinamiento por coronavirus a nivel psicológico y nos permiten prever lo que está padeciendo un alto número de la población y las consecuencias posteriores a ello.

A mayor duración, mayores consecuencias psicológicas. A mayor exposición, mayor probabilidad de estimatización y estrés postraumático.

Depresión, ansiedad, irritabilidad, miedo, evitación, angustia, preocupaciones excesivas son tan solo algunas de las terribles consecuencias que el virus puede dejarnos una vez se vaya.

Los trastornos de estrés postraumático afectarán a los distintos grupos poblacionales: niños, adolescentes, adultos y tercera edad, sin excepción. Todos hemos recibido el impacto de esta crisis sanitaria que trae otras crisis asociadas a ella como la económica y la de la salud mental.

  1. Personas mayores solas en sus hogares durante un tiempo muy extenso, sin acceder con facilidad o incluso sin tener directamente acceso a las nuevas tecnologías que pudieran acercarles a sus seres queridos. Si poder salir a la calle debido al riesgo que ello conlleva.
  2. Bebés en pleno desarrollo evolutivo, niños donde de la noche a la mañana les cambia la vida. Pasan de socializar con familiares y amigos, profesores, ir a los centros escolares, ver en tiempos muy específicos a sus padres a, de pronto, permanecer alejados de todo ello y estando con sus progenitores 24h, que podría ser un factor de protección durante el confinamiento pero en el momento de tener que volver a la rutina diaria, el mero hecho de volver a separarse de ellos puede desarrollar crisis de ansiedad y trastornos emocionales si no se gestiona de manera adecuada la separación. La pérdida de lo que conocíamos como vida.
  3. Adolescentes sin espacio personal, sin soledad, tan importante en estos momentos donde conforman su personalidad y necesitan entender su mundo interior, ajeno al adquirido en muchos casos de sus padres. Donde la red social es crucial para entenderse y sentirse acompañados.

También desaparece, o se transforma. Adultos que de pronto pasan a vivir también 24 horas en casa, con parejas que de pronto resultan ser desconocidos en algunos casos. Dificultad para poner límites al trabajo de empresas que no estaban adecuadas al teletrabajo y que de pronto se ven sumergidos en infinitas horas laborales. Sumado a la intención de conciliar positivamente la vida familiar, que tanto ha cambiado.

No todo esto es negativo, el problema es la forma en la que ha llegado y la falta de herramientas que muchos de sus individuos presentaban para afrontarlo. Los anhelos, la nostalgia, la «falta de libertad».

Duelos a superar

Son muchos los duelos que nos toca procesar. No solamente los duelos por aquellos que nos han dejado, que han abandonado su cuerpo físico debido a la enfermedad, a la edad, a otras circunstancias pero que se han dado en estos duros momentos.

El duelo a una situación económica que ha cambiado radicalmente pero con los mismos gastos y responsabilidades. La pérdida de empleos. El cambio de esos empleos. Quizá no lo he perdido pero se ha modificado en forma, tiempo, calidad, espacio…

  • La separación de nuestros seres queridos. Pesa, pesa muchísimo. No tanto por la distancia, ya que muchos incluso estamos tan solo separados por un par de calles, sino por la necesidad de tocar, de oler, de abrazar, de conversar mirándonos a los ojos. Es un duelo difícil también.
  • El duelo de romper con nuestras rutinas, nuestros momentos de ocio, por pequeños y pocos que fueran.
  • El duelo de elegir cuando poder salir y hacia donde ir.
  • El duelo de expectativas con respecto a cómo iban a acontecer las cosas. También cuesta dejarlo. La pérdida «duele».
  • Bodas canceladas, el sueño que muchos llevaban preparando durante un año incluso, se ve paralizado. Viajes preciosos. Proyectos abandonados o al menos pospuestos. Sueños rotos que se traducen en duelos complicados.

Y como estos, otros muchos duelos que se cargan de malestar, de dificultad para entender, para procesar. Ansiedad, depresión, estado de ánimo alterado y cambiante…

El volver a una vida que desconocemos, que realmente no es volver, es construir sobre algo nuevo. Incertidumbre en su máximo esplendor. ¿Quién nos lo iba a decir? es una de las muchas preguntas que nos rondan en la cabeza durante todo este tiempo. ¿Es un sueño? ¿Realmente esto está ocurriendo? Si, ocurre. Cuanto antes lo aceptemos, antes lo procesaremos.

La vuelta no será de color de rosa. Volveremos muchos con dificultad para afrontar la vida económica. Bolsillos vacíos, deudas…

Volver con miedo al contagio, con la llamada distancia social, o como yo prefiero llamarlo, distancia de seguridad. No nos permitirá actuar con la anterior libertad. O al menos no a una buena parte de la población.

Los niños, población tremendamente vulnerable a nuestros cambios emocionales. Muchos desarrollarán no solo estrés postraumático, sino miedo a la enfermedad, trastornos obsesivo compulsivos, miedo a la muerte principalmente de sus progenitores y seres queridos, ansiedad por separación, serán algunas de las consecuencias que podrán experimentar. De ahí que sea tan importante la adaptación al exterior y a la nueva separación de sus padres.

Adolescentes que no podrán recuperar muchas de sus actividades en un primer momento. Depresión, ansiedad…

Madres que están en plena búsqueda de embarazo y ven truncados sus deseos y anhelos debido a la incertidumbre sanitaria.  Mujeres que van a dar a luz y se encuentran con protocolos y prácticas distintas según su hospital donde, en muchos casos, les dicen que no podrán estar acompañadas por sus parejas o acompañantes elegidos, no podrán hacer piel con piel, o que posteriormente la separarán de su bebé o de su pareja, generando mucha ansiedad debido al momento vital tan importante en el que se encuentran. Postpartos complicados, alejadas de su comunidad de mujeres, de la tribu que necesita sentir cerca, de sus madres, hermanas.

Sanitarios habiendo vivido situaciones extremas a nivel físico y emocional. Donde muchos han sido repudiados e instigados a abandonar sus hogares por temor de sus vecinos al contagio. Temor y carencia de moralidad.

Trabajadores cumpliendo con nuestras necesidades básicas y exponiéndose a ellos mismos y a sus seres queridos a la enfermedad.

Personas en cuarentena extrema para no contagiar a sus familiares.

Y por supuesto enfermos. Todos lo que han sufrido el contagio y vivir en la incertidumbre del agravamiento de la enfermedad o lo que es peor, aquellos que han sido hospitalizados en condiciones inimaginables antes por ellos. Separados, aislados. Solos.

Separaciones de pareja, continuar con semi-cuarentenas por miedo, irritabilidad, cambios de ánimo, conductas agresivas, aumento de comportamientos violentos, miedos, fobias, aumento de consumo de alcohol y tabaco, pánico con agorafobia, miedo a la enfermedad, trastornos obsesivo compulsivos, depresión mayor, brotes psicóticos, empeoramiento de trastornos de la conducta alimentaria, serán, entre otros los que convivan con nosotros y nuestro entorno.

Por ello es fundamental la ayuda de facultativos especializados en la salud mental desde ya, como es el caso principalmente de psicólogos y de médicos psiquiatras. En primer lugar para minimizar el impacto y evitar agravamiento de la situación y posteriormente para actuar frente a ello una vez instaurado el problema.

Si estás padeciendo alguno de los síntomas anteriormente expuestos, o si eres población de riesgo, te animo a que no dudes ni un segundo en pedir ayuda.

No lo dejes pasar, nunca antes hemos vivido una situación de esta índole y aunque tenemos herramientas para afrontarla, la ayuda y acompañamiento psicológico en estos momentos es crucial para minimizar el impacto que nos deje la pandemia.

Desde En Madrid Psicólogos estaremos encantados de acompañarte y juntos buscaremos la forma adecuada de volver a sentir tranquilidad en tu vida.

En los próximos artículos compartiré contigo medidas a adoptar frente a esta situación.

Si el artículo te ha resultado útil, por favor compártelo y deja tus comentarios.

Muchas gracias.

Fuentes:

Brooks, S.K., Webster, R.K., Smith, L.E., Woodland, L., Wessely, S., Greenberg, N., Rubin, G.J. (2020). The psychological impact of quarantine and how to reduce it: rapide review of the evidence. The Lancet, 395, pp. 912-20.  https://www.thelancet.com/

https://psiquiatria.com/corona-virus-covid-19/el-impacto-psicologico-de-la-cuarentena-y-como-reducirla-revision-rapida-de-la-evidencia/

http://www.infocop.es/view_article.asp?id=8630

Esta entrada tiene un comentario

  1. Andres

    Muchas gracias por este post, muy tranquilizador

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